Cuando pierdes toda definición y toda atadura, recuperas tu auténtico intelecto, tus auténticas emociones, tus auténticos deseos y tu auténtico lugar. por fin eres lo que eres. Significa que eres capaz de comprender al otro, de acompañar al otro, de crear con el otro, y prosperar junto al otro. perdiéndolo todo has encontrado en ti mismo la energía del amor.